24/03/13

Un recurso contra la obesidad *


Un recurso contra la obesidad

 PARIS (De una enviada especial).- Tradicionalmente considerado apenas un depósito de energía, hoy se sabe que el tejido adiposo es un órgano activo que produce sustancias que interfieren con el metabolismo normal.

Uno de los mecanismos que regula el balance energético que lo origina es el "sistema endocanabinoide", cuyos receptores están localizados en el sistema nervioso, el hígado y los músculos, y que se activa después de situaciones de stress, reduciendo el dolor y la ansiedad, haciendo descender la temperatura corporal y suavizando el tono muscular, por ejemplo.

"En el hipotálamo, este sistema controla el hambre -explicó el doctor Vincenzo Di Marzo, coordinador del Grupo de Investigación en Endocanabinoides del Instituto Nacional de Investigaciones de Pozzuoli, Italia-. En el núcleo accumbens, incide en la palatabilidad de los alimentos."

A principios de los años noventa, el doctor Gérard Le Fur, de los laboratorios Sanofi Aventis -compañía que organizó el Encuentro Internacional "Pintando el Cuadro del Riesgo Metabólico"-, identificó una molécula capaz de bloquear los receptores del sistema endocanabinoide cuando éstos se encuentran activados. Quince años más tarde, y realizadas las pruebas clínicas correspondientes durante dos años en más de seis mil seiscientos pacientes, se comprobó que el rimonabant, como se designó al nuevo fármaco, induce un descenso de peso promedio de unos ocho kilos y también disminuye unos ocho centímetros y medio la circunferencia de cintura, lo que se traduce en un 34% de reducción de la grasa visceral. Pero además, estimula un aumento del 27% en el colesterol bueno (HDL), el descenso de las hormonas insulina y leptina, y el aumento de la adiponectina, considerada benéfica.

"Por primera vez tenemos un bloqueador selectivo de los receptores CB1 -dijo el doctor Luc Van Gaal, presidente de la Asociación Belga para el Estudio de la Obesidad y ex presidente de la Sociedad de Diabetes de ese país-. No es una droga milagrosa, tampoco cura la obesidad, porque si se la abandona, el paciente vuelve a la situación de aquel que tomó placebo. Pero ayuda a estabilizar el sistema endocanabinoide hiperactivo y ofrece un arma de la que carecíamos para luchar contra los más prevalentes factores de riesgo de la actualidad, ya que ataca a varios simultáneamente."

El rimonabant acaba de recibir un dictamen favorable de las autoridades sanitarias europeas y de la FDA. Se prevé que recibirá aprobación en Europa dentro de algunas semanas.

lanacion.com.ar

 

15/03/13

Nadymar Ray: La Nutrición De Hoy, ¿Salud del Mañana?


Nadymar Ray: La Nutrición De Hoy, ¿Salud del Mañana?

La nutrición tiene que convertirse en la primera medida preventiva, que debemos aprender desde corta edad, si queremos tener sociedades más sanas y productivas

miamidiario.com.-Nadymar Ray

Resulta que tener un niño gordito, bonito  en  casa, no será tan bueno en el futuro; ya que ellos serán los próximos pacientes diagnosticados con sobrepeso, obesidad, hiperinsulinismo, diabetes, enfermedades cardíacas y cáncer entre muchas otras enfermedades.

Lo impactante será cuando se enteren que no fueron, ni son los responsables de lo que les está ocurriendo; sino que por el contrario fueron sus padres, centros de estudio e inclusive los institutos gubernamentales encargados de la alimentación y la educación del país donde nacieron y vivieron; quienes se tenían que encargar de eso.

Por eso hoy todos deberían organizarse para que sus niños en la casa, la escuela, los centros donde se recrean e inclusive los juegos de videos y las aplicaciones para celulares, les permitan desde temprana edad aprender sobre las propiedades de los alimentos, sus funciones dentro del organismo, la forma como deben ser preparados para que no les hagan tanto daño, las mejores combinación de proteínas y carbohidratos, las consecuencias de un mal hábito, el control de la ingesta; así como la importancia de la actividad física y el efecto benéfico que produce dentro del cuerpo humano; inclusive me atrevería a decir que es necesario cambiar el programa educativo de las escuelas, de forma que cada año, puedan recibir información continua sobre la adecuada manera de alimentarse,  el contexto estaría en torno a la siguiente premisa "la nutrición de hoy es la salud del mañana", de esta manera al llegar a la edad adulta, no les será tan difícil tener y mantener hábitos saludables, la idea sería que todos tuvieran conocimientos tan firmes como el de la importancia de cepillarse los dietes para prevenir las caries.

Con toda seguridad este tipo de iniciativas y políticas, tendrán un impacto positivo sobre la sociedad, donde las conversaciones no se basen en lo que está prohibido comer, debido a que se padece de una enfermedad, sino en lo que se recomienda ingerir o hacer para evitar que ésta se haga presente y cobre vidas valiosas a cualquier edad.

La nutrición tiene que convertirse en la primera medida preventiva, que debemos aprender desde corta edad, si queremos tener sociedades más sanas y productivas, que no devenguen tantos gastos por salud pública, donde más bien los recursos ahorrados sean re-direccionados hacia los países más pobres donde irónicamente, por el contrario son el hambre y la desnutrición los responsables de la muerte de tantos niños.


22/01/13

Refrescos light caseros *


Refrescos light caseros


Cuando se acerca el verano y el calor lo que más apetece es una bebida que calme la sed y que refresque. Las bebidas más demandadas son los refrescos, por su variedad de sabores y porque las burbujas dejan una agradable sensación de frescor. Sin embargo, los refrescos tradicionales tienen abundante azúcar, en concreto, una lata de refresco contiene disueltos unos 30-35 gramos -equivalente a 3 sobres de azúcar o a 6 azucarillos- por lo que aportan muchas calorías, y ningún nutriente.

Estas bebidas consumidas ocasionalmente y con medida pueden formar parte de una dieta saludable y equilibrada, aunque en determinadas circunstancias, como en caso de diabetes, obesidad o triglicéridos elevados, son más aconsejables las versiones light. En este caso, el fabricante ha sustituido el azúcar por edulcorantes sin calorías, por lo que son bebidas con un valor energético nulo, adecuadas si se ha de controlar la ingesta de azúcar y las calorías de la dieta. Pero no es necesario recurrir a ellas, sobre todo en la alacena de casa, pues de manera sencilla, se puede elaborar un refresco casero mucho más natural, saludable y nutritivo.


¿Cómo preparar un refresco casero?


Un refresco casero fácil de preparar y prácticamente sin calorías es la limonada. Es tan sencillo como mezclar zumo de limón, agua y edulcorante en lugar de azúcar, con el fin de que el valor energético de la bebida sea prácticamente nulo.

Para los amantes de las burbujas se puede utilizar gaseosa -las hay sin calorías-, y añadir diferentes ingredientes para obtener una bebida de un sabor u otro. Zumo de limón, de naranja, de fresas, de melón, de sandía, de mango..., o bien de café o de té, son algunas opciones de refrescos muy saludables. Se puede añadir a la preparación un puñado de hielo machacado, casi triturado, lo que ofrece un granizado dispuesto para beberse con pajita.

Para los adictos al cacao, existe la posibilidad de elaborar un delicioso refresco ligero de cacao mezclando un litro de leche con 4 cucharadas de cacao light en polvo y edulcorante si se desea un sabor más dulzón. Si la leche es desnatada, las calorías del producto final son todavía menores. De esta forma se obtiene un batido de chocolate con las mínimas calorías posibles.


Deliciosos polos de hielo


Con estas combinaciones de ingredientes no sólo se pueden elaborar bebidas sino que también está la posibilidad de preparar polos de hielo. Si la misma preparación se introduce en moldes dentro del congelador, en unas horas se puede saborear un polo de hielo muy natural, sin aditivos añadidos.

Para ello, se coloca la bebida en unos moldes alargados preparados para polos o en un vaso de yogur con un palito de plástico o de madera y se deja enfriar al menos 5 horas.

Tanto los niños como los mayores podrán disfrutar de un polo de hielo con muy pocas calorías en cualquier momento del día.

17/01/13

Reduzca el consumo de azúcar para perder algo de peso


Reduzca el consumo de azúcar para perder algo de peso

Limitar la ingesta parece tener un efecto pequeño, pero significativo, sobre el peso corporal, plantea un estudio

healthfinder.gov

Reducir la ingesta de azúcar puede ayudar a los adultos a perder peso, y debe formar parte de la estrategia para combatir la epidemia global de obesidad, sugiere un estudio reciente.

Aunque el consumo de azúcar es solo una de las muchas causas de la obesidad, unos investigadores de Nueva Zelanda hallaron que los efectos de limitar el azúcar sobre el peso corporal son significativos. Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 15 de enero de la revista BMJ.

Los "azúcares libres" son azúcares añadidos a los alimentos por los fabricantes, los consumidores y los cocineros. También se hallan en la miel, el jarabe y los jugos de fruta, explicaron los autores en un comunicado de prensa de la revista. La Organización Mundial de la Salud recomienda reducir la ingesta de estos azúcares libres a menos de un diez por ciento de la energía total.

Tras examinar un total de 71 estudios, que incluían a 30 ensayos en que los participantes fueron asignados al azar a una intervención sobre la ingesta del azúcar o no, Jim Mann, del departamento de nutrición humana de la Universidad de Otago, y colegas de Nueva Zelanda, hallaron que reducir los azúcares libres durante ocho meses se asociaba con una pérdida promedio de peso de 0.8 kilos (1.8 libras). Pero aumentar el consumo de azúcares libres se relacionó con un aumento de peso de 0.77 kilos (1.7 libras).

Los investigadores reconocieron que los hallazgos se vieron limitados por el hecho de que pocos de los estudios que analizaron duraron más de diez semanas. Sin embargo, concluyeron que "cuando se considera el rápido aumento de peso que ocurre tras un aumento en la ingesta de azúcares, parece razonable concluir que la consejería relacionada con la ingesta de azúcar es un componente relevante de una estrategia para reducir el alto riesgo de sobrepeso y obesidad en la mayoría de países".

Aunque los efectos sobre los niños estaban menos claros, los autores del estudio anotaron que los niños con una mayor ingesta de azúcar tenían un riesgo mayor de sobrepeso u obesidad.

En respuesta a los hallazgos del estudio, los expertos de EE. UU. dijeron que limitar la ingesta de bebidas endulzadas con azúcar a través de impuestos sobre las bebidas azucaradas, restricciones sobre la publicidad dirigida a los niños y límites sobre los tamaños de las porciones "es una alta prioridad". En un editorial que acompañó al estudio, Walter Willett, profesor del departamento de nutrición de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Harvard, en Boston, y un colega apuntaron a la necesidad de programas educativos, mejoras en los menús escolares y en los lugares de trabajo, además de programas de nutrición para las personas con ingresos bajos.

08/11/12

Dimensión cultural de la obesidad *


Dimensión cultural de la obesidad

Hace un tiempo, la obesidad era considerada como un trastorno más de carácter estético que médico. Ahora, las principales autoridades sanitarias mundiales la califican ya de un problema grave de salud pública. Además, ha pasado de ser una dolencia propia del estilo de vida de la sociedad occidental a extenderse a los países en desarrollo. Calificada como una «epidemia en extensión», la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que de no tomar las medidas oportunas la incidencia podría duplicarse en pocos años. Su carácter multifactorial obliga a analizarla desde distintos ámbitos. La cultura es uno de ellos, según expertos británicos.

Dar una dimensión multifactorial a la obesidad es lo que numerosos expertos han venido haciendo desde que la enfermedad empezó a alcanzar cifras elevadas. Una de estas dimensiones la acaban de caracterizar expertos de la Universidad de Yale, en el Reino Unido, según los cuales existen diferencias en cuanto a percepción de la obesidad. «La población estadounidense negra define obesidad en términos positivos, y la relacionan con la atracción, el deseo, la fuerza y la estima personal», afirma Maryanne Davidson, uno de los responsables del estudio británico. La población estadounidense blanca, en cambio, se refiere al mismo término con definiciones contrapuestas. La definen como «no deseable», y la asocian a una «imagen negativa del cuerpo, y a una baja autoestima».

Los responsables del estudio admiten además que podría haber variabilidad sobre cuál es el Índice de Masa Corporal (IMC) considerado «normal» y a partir de qué cifra una persona puede considerarse obesa. En la clasificación de sobrepeso y obesidad propuesta por el comité de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el punto de corte para definir la obesidad es de un valor de IMC de 30 kg/m2, limitando el rango para la normalidad a valores de entre 18,5-24,9 kg/m2. Según Davidson, actualmente se trabaja en la «estandardización» de la obesidad, aspecto que pasa por el establecimiento de IMC generales. En 1912 se establecieron en EEUU las primeras pautas para el peso ideal, que se revisaron en 1959. Esta nueva consideración puso al 40% de la población femenina americana en la categoría de obesas..

La organización sanitaria internacional estima que la obesidad afecta al menos a 300 millones de personas en todo el mundo. Estas cifras pueden llegar a demostrar, aseguran los expertos, la dimensión cultural de la enfermedad, ya que menos del 5% de las cifras se sitúan en Japón y China, mientras que más del 75% se sitúa en algunas naciones africanas. Datos recientes demuestran que el 54% de los americanos adultos tienen sobrepeso, y que la enfermedad afecta a las mujeres de todas las culturas.

Transición nutricional

Según un estudio presentado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la dinámica de la epidemia varía en función de la zona geográfica. En los países pobres, las personas tienden a engordar a medida que aumentan sus ingresos, mientras que en las economías desarrolladas o en transición, mayor ingreso se relaciona con formas delgadas. En la mayoría de los casos, el desarrollo y avance de la obesidad son el resultado de cambios en la dieta, en la actividad física, la salud y la nutrición, todo ello conocido como «transición nutricional».

Las estimaciones de la OMS muestran que el sobrepeso y la obesidad están aumentando de forma espectacular en los países bajos y medianos ingresos. Los mismos cálculos apuntan a que más del 75% de las mujeres mayores de 30 años de países tan diversos como Barbados, Egipto, EEUU, Malta, México, Sudáfrica y Turquía tienen sobrepeso. Estas cifras son similares para los hombres de países como Alemania, Argentina, Grecia, Kuwait, Nueva Zelanda, Reino Unido y Samoa. Para Catherine Le-Galès Camus, subdirectora general de la OMS para Enfermedades No Transmisibles y Salud Mental, si no se toman las medidas adecuadas ya, el rápido aumento de sobrepeso y obesidad en muchos países de bajos y medianos ingresos «auguran una carga de enfermedades crónicas en esos países en los próximos 10 y 20 años».

En Méjico y Brasil, por ejemplo, donde el exceso de peso era hasta hace unos años una muestra de abundancia, ahora marca todo lo contrario. La disponibilidad cada vez mayor de alimentos a precios bajos implica que los más pobres tengan acceso a una dieta más rica, mientras que el acceso a la educación nutricional continúa limitada y, en consecuencia, queda también restringida la capacidad de adoptar hábitos alimenticios adecuados. Según datos de la World Heart Federation, las poblaciones urbanas de muchos países han cambiado su dieta e incrementado su consumo de grasas saturadas y azúcares y reducido el de fibra. Para Mario Maranhao, presidente de la Federación, «un incremento de la incidencia de la obesidad tan pequeño como el 1% en países como la India o China se traduce en unos 20 millones más de casos de obesidad».

Acciones

Las acciones de lucha contra la obesidad van paralelas al aumento generalizado en los distintos países. En Israel, por ejemplo, el Ministerio de Educación acaba de prohibir la venta de bebidas gaseosas en los centros educativos. Esta medida pretende combatir la obesidad infantil, que afecta a un 18% de los menores de edad de este país. El cambio se extiende también a puestos y quioscos que operan dentro de las escuelas, de los que tendrán que desaparecer las patatas fritas y las salchichas, entre otros alimentos grasos.

En el Reino Unido los malos hábitos alimenticios y el sedentarismo han disparado los índices de obesidad, y las previsiones de las autoridades sanitarias del país apuntan a que uno de cada tres hombres tendrá sobrepeso en 2010. Según un informe presentado recientemente, entre 2004 y 2010 el sobrepeso entre las personas adultas aumentará un 38%, mientras que entre los jóvenes crecerá un 19% entre los chicos y un 22% entres las chicas.


ESTILO DE VIDA

¿Influye la hora de la comida en el desarrollo de la obesidad? Según un estudio estadounidense publicado en New Science parece ser que sí. Científicos del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA, en sus siglas inglesas) aseguran que la cena es la comida en la que la mayoría de consumidores obesos recibe las calorías de más, en concreto unas 100 calorías al día por encima de lo considerado aconsejable.
De nuevo aflora aquí el peso de la cultura, ya que las necesidades energéticas se cubren de forma distinta en países ricos y en pobres. En estos últimos, los recursos son tan limitados que en muchas ocasiones es imposible alcanzar las 2.200 kcal al día. En el 20% de la población se dispone, en cambio, de dietas que permiten obtener más de 3.000 kcal diarias.

El estudio estadounidense determina que, a pesar de que muchas de las personas se saltan el desayuno, compensan el déficit energético consumiendo alimentos ricos en grasa y azúcar durante el resto del día y, de forma especial, durante la cena. El mismo estudio demuestra que a pesar de las acciones emprendidas para concienciar a la población de la necesidad de reducir el contenido de calorías, la mayoría de las personas no las siguen.


02/11/12

¿Qué ventajas tiene comer lentejas?


¿Qué ventajas tiene comer lentejas?

muyinteresante.es

"Lentejas, si las quieres las tomas y si no, las dejas", dice un conocido refrán castellano. Sin embargo, los estudios médicos apuntan a que es mejor comerlas, nos gusten o no. Para empezar porque consumir lentejas y otras legumbres mejora el control de los niveles de azúcar en sangre y reduce los riesgos de padecer enfermedad coronaria en pacientes que sufren diabetes tipo 2, según un estudio publicado en el último número de la revista Archives of Internal Medicine.

Además, otro estudio publicado hace poco en la revista Breast Cancer Research and Treatment sugería que su alto contenido en ácido fólico convierte a las lentejas en un alimento idóneo para prevenir el cáncer de mama.

A esto se suma que la fibra y las proteínas que aportan estas legumbres ayudan a prevenir la hipertensión, según un reciente estudio australiano. Y para que nuestro cuerpo pueda absorber todo el hierro que incorporan las lentejas, los expertos recomiendan tomarlas con un vaso de zumo de naranja o de pomelo, por su contenido en vitamina C.


25/09/12

Obesidad, la pandemia que amenaza el mundo *



Obesidad, la pandemia que amenaza el mundo
  •  Enganchada al atracón. Dolores, comedora compulsiva, explica cómo salió del círculo maldito.
  • "Pizza, culpa, helado, deseo, chocolate, miedo". El cartel de la película ‘Gordos’ apunta a las razones que muchas veces desembocan en la obesidad.

NÚRIA MARRÓN
BARCELONA

Dolores llegó a comer hasta 15 veces al día. Cada dos horas se zampaba medio pollo. O un bocadillo. "Me llegué a pegar atracones de acelgas, sin aceite ni sal". Si la emprendía con el agua, tragaba con tal frenesí que le caía en cascada papada abajo. Lo que fuera para calmar aquella angustia, aquel cansancio que le provocaba la fábrica, aquel profundo desagrado que sentía por sí misma. Luego, tras el atracón furioso, venía el sopor. Se sentía anestesiada. Y dormía. Dormía y, a la mañana siguiente, con el cuerpo aún dolorido, se sentía culpable, gorda y miserable. "Y entonces lloraba amargamente mientras comía y comía. Eso sí, no vomité jamás. Prefería que la culpa me reventara por dentro".

Dolores mide 1,60 metros y tiene 62 años. A los 47, cuenta, se le accionó "una turbina" que la abocó al "puro descontrol". No tiene claro qué la accionó. Siempre se había visto mal y siempre se había sentido como una funambulista haciendo equilibrios sobre una cuerda que solo tensaba la aprobación de los demás. "De joven, con 55 kilos, ya me daba puñetazos en la barriga. ¡Con lo guapa que estaba y qué poco me gustaba! Luego me pasé media vida a dieta. De los 67 kilos bajaba a los 60, otra vez en 65, otra en 60. Lo probé todo, incluso la acupuntura. Todo menos la reducción de estómago. Tengo un compañero de terapia que entró en quirófano dos veces en 10 días. Una para hacerle la operación. Y otra para que no le reventara, del atracón que se pegó".

Sus 90 kilos, cuenta, no eran el resultado de las comilonas, sino el síntoma de que algo pasaba. "Me abandoné a la nevera. Confundía emoción con nutrición. ¿Me sentía mal? Comía. ¿Estaba contenta? Comía ¿Comía? Comía más. En tres años, engordé 30 kilos por decir algo, porque me dejé de pesar. Y me encerré. El mundo me daba miedo. Si tenía que hacer un trámite, me pasaba días pensando: ‘¿Cómo me mirarán? ¿Qué me dirán?’ Y mientras hacía la pelota grande, comía. Me comía incluso la comida de mi hija".

Alto en el camino. Dolores es una comedora compulsiva. "Pero no todos los obesos sufren una adicción", afirma Toni Grau, psicólogo y responsable de investigación del Instituto de Trastornos Alimentarios (ITA). "Hay personas a las que los malos hábitos alimentarios y el sedentarismo les llevan a la obesidad. Aun así, deberíamos ir acabando con el mito del gordito feliz".

Según Grau, detrás de un obeso suele haber "un perfil con tendencia a deprimirse, con un alto nivel de ansiedad y de hostilidad, con cierta inestabilidad y con dificultades en las habilidades sociales y en el control de los impulsos". La diferencia es que el comedor compulsivo se pega atracones descontrolados, como mínimo, dos veces por semana. Según unos estudios, el 16% de los obesos sufren una adicción. Según otros, esta cifra alcanza el 60%.

Y luego está lo adictivos que son los alimentos poco saludables. Muchos productos responden a una ingeniería del gusto que causan placer y no sacian. "Todo alimento con azúcar es un incentivo a seguir comiendo", dice el psicólogo. Y las grasas más tóxicas son las que menos llenan. Un bollo lleva a otro. Y una patata, a la bolsa entera.

Dolores iba al endocrino. Iba al psiquiatra. Dietas, antidepresivos. Y nada. Los mismos kilos, el mismo malestar. No se podía cortar las uñas de los pies. Para ir a comprar ropa –"sin duda, el peor momento de todos"–, primero se tenía que pegar un atracón. En el avión, un día se quejó a la azafata de que la bandeja no bajaba. "Y creí morir cuando me di cuenta de que era mi cuerpo el que lo impedía, que desde el cuello hasta el trasero, yo era una mole". Llegó un momento en el que comía con el brazo rodeando el plato, para que a nadie se le ocurriera cogerle algo. "Si me hacían la broma, levantaba el tenedor, amenazadoramente. Vivir conmigo era un infierno. Cuando mi marido, con cariño, me decía: ‘Te estás engordando’, yo me ponía a gritar. Y en la ducha abría a tope el agua y me lastimaba los genitales. Me rondaba el suicidio. Llegó un momento en el que, o hacía algo o me moría".

Y en esas estaba cuando el psicólogo le dio un folleto del grupo de autoayuda Comedores Compulsivos Anónimos (www.comedorescompulsivos.es). De aquello hace "11 años, seis meses y 12 días". La asociación, parecida a Alcohólicos Anónimos, le brindó unas herramientas que ella cogió, exploró las emociones que la abocaban a los atracones y llegó al cogollo del asunto: se dio cuenta de que ella quería ser doña perfecta y, al no lograrlo, se lastimaba. "¿Y quién me había dicho a mí que tenía que ser perfecta? Era una invención mía".

Poco a poco empezó a sentirse mejor. "Y el primer síntoma fue cuando cupe en una silla plegable. Ahí pensé: ‘estoy adelgazando’". Lo difícil de un adicto a la comida es que, a diferencia del alcohólico, no se puede prescindir de los alimentos. "Ahora voy al súper después de haber comido y siempre como lo que toca, porque jamás me sacio. También he hecho otro tipo de cambios. Ya no soy la payasa del grupo, ni la esposa-madre felpudo, la que lo daba todo y se arrastraba por una migaja de cariño. Mucha gente me dice que antes era más alegre. Y no es verdad. Solo quería gustar. Ahora estoy tranquila y relajada". Y en el camino ha perdido 20 kilos.

17/09/12

Por qué tenemos que dejar de tomar bebidas light



Por qué tenemos que dejar de tomar bebidas light

biut.cl.-Pía Fouilloux

Es verdad que si vamos a tomar alguna gaseosa, es mejor que sea sin azúcar a una natural, por cosas obvias. Sin embargo, estas bebidas dietéticas tampoco son una maravilla pues causan problemas en nuestro organismo y hasta afecta nuestro estado de ánimo.

1. Altera el pH de la piel
Las bebidas light reducen el PH de la piel, lo cual puede causar acné y hacerte perder luminosidad. Según la Dra. Jeanette Graf, autora del libro “Stop Aging, Start Living: The Revolutionary 2 week pH Diet”, las bebidas con gas son de las primeras cosas que se deberían dejar de consumir para frenar el envejecimiento de la piel porque “la soda es una sustancia extremadamente ácida que hace caer dramáticamente los niveles de pH. El cuerpo necesita mantener altos niveles de alcalinidad para mantenerse fuerte y saludable”.

2. Influye en tu estado anímico
La conexión entre la comida y el humor es cada día más aceptada por el mundo académico. Las altas dosis de aspartato presentes en las gaseosas dietéticas se relaciona con depresión, ansiedad y hasta con el riesgo de desarrollar trastorno bipolar.

3. Aumento de peso
No sólo eso, sino que el consumo excesivo de gaseosas aumenta la circunferencia abdominal. Algunos estudios han demostrado que los refrescos dietéticos hacen ganar peso. Dos raciones o más al día incrementan el peso en un 50%, según dos estudios realizados en 2011 en la Escuela de Medicina de la Universidad de Texas (San Antonio).

4. Causa diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Cuando la circunferencia abdominal aumenta, el riesgo de desarrollar diabetes y otras enfermedades cardiovasculares se dispara, tal y como han confirmado cientos de estudios, entre ellos uno publicado en 2010 por el Journal of General Medicine.

5. Retarda las funciones de los riñones.
La investigación Harvard Nurse Study encontró que el 30% de la caída de la función renal se producía en personas que consumían dos raciones de refrescos dietéticos al día.